El proyecto consiste en el acondicionamiento de una edificación existente declarada Bien de Interés Cultural de Jaén y tiene como objetivo la adecuación y puesta en valor de la Fuente de la Magdalena.

Esta edificación está vinculada desde su origen a la preexistencia de una manantial, el cual sirvió durante siglos como equipamiento comunitario y posteriormente como depósito de agua para distribución también a edificaciones privadas mediante canalizaciones enterradas, es decir, los raudales. En la actualidad, debido al descenso del nivel freático se encuentra seco. No obstante pueden apreciarse los diferentes niveles que alcanzó el agua a través de los restos existentes.

La propuesta parte de la premisa de la necesidad de recuperar el agua como elemento esencial del lugar. La recuperación va asociada al valor simbólico que ha tenido desde sus orígenes, razón principal de su interés como lugar de culto.

El vidrio se convierte en el material elegido para este fin; recuperar la presencia del agua de una manera simbólica. El proyecto busca recuperar su valor urbano mediante la contemplación de la fuente, el sonido del agua y su visión desde la calle a través de unas puertas de chapa perforada plegada que hacen de velo y filtran visiones de la fuente y de la Alcazaba. La visita a la fuente toma mayor dimensión cuando nos sumergimos en la masa de vidrio y descubrimos un espacio interior donde se explica al visitante la historia del lugar y concretamente la famosa leyenda del lagarto de Jaén.