El programa se divide en dos partes bien diferenciadas: taller de fabricación y la propia joyería.

El taller reproduce la hermeticidad del antiguo local también situado en el centro historico de Granada y se relaciona con una plaza a través de un solo hueco. Su acceso es una doble excusa de seguridad que constituye un patio horizontal de sección variable.

La joyería se manifiesta como un vaciado en la edificación. En ese vacío excavado se sitúa una caja de bronce abierta hacia el interior. Un suave giro de éste obleto respect del plano de fachada del edificio permite el acceso y secuencia la percepción del espacio interior. En el interior de éste objeto, las joyas de más valor quedan celósamente guardadas en pequeñas urnas de vidrio.

El fondo irregular del local se mantiene, aunque adquiere un espesor suficiente para albelgar en él objetos de vidrio, metal y ceramic. La parte superior de las paredes queda reservada para exposiciones temporales.

La caja de bronce, totalmente exenta, permite que la luz natural resbale por sus bordes impregnando todo el espacio interior de la calidez desprendida de este material. Sus diemnciones y ángulos se ajustaron en obra para conseguir perspectivas más naturales y una escala adecuada a cada posición, quedando fijadas en 10.60m. de espesor, con una textura de martilleado irregular que nos aproxima al trabajo minucioso del joyero. Todas las placas reproducen un modelo, pero cada una es distinta a las demás en sus imperfecciones, propias de la fundición, lo que nos recuerda a los objetos de los anticuarios que existieron hace tiempo en éste lugar.